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Cómo mejorar la vida de las personas mayores mediante robots

Miembros del Grupo de Investigación MAPIR de la Universidad de Málaga en su laboratorio en la E.T.S.I. de Telecomunicación. (Foto: U. Málaga)

 

A partir de sensores de actividad integrados en el hogar, se medirán aspectos físicos, fisiológicos y cognitivos de los usuarios, con el fin de detectar anomalías en ellos, que serán procesadas por el robot. A su vez, las comunicará al cuidador virtual, el último eslabón de este complejo entramado, un sistema de telepresencia robótica que proporciona asistencia sanitaria y social a distancia y que, tal y como asegura González, por encima de todo, busca combatir la soledad.

 

“Dotar al robot de capacidad de movimiento en el entorno remoto permite poder inspeccionar diferentes lugares de la casa si hay evidencias de un posible accidente y, a su vez, generar en las personas asistidas una mayor sensación de compañía”, expone Francisco Meléndez, investigador del grupo desde hace cinco años.

 

“Trabajamos para que el robot sea lo más ‘listo’ posible, para que se adecúe a cada caso concreto. Debe ser capaz de realizar movimientos seguros, respetando los espacios personales y mostrando comportamientos similares a los que tenemos las personas para, por ejemplo, ceder el paso cuando sea necesario o no cruzar por delante de una televisión”, continúa Meléndez, que asegura que el objetivo final es que el usuario acepte la compañía del robot sin que esta sea un impedimento en sus actividades cotidianas.

 

“Lo que pretendemos es que a partir de la inteligencia artificial el robot, de unos 15 kilos y 1,60 de altura, sea capaz de avisar a una persona si ha olvidado tomar una pastilla, de comunicarse con sus familiares si identificara un problema o, simplemente, de proponerle servicios de comunicación y entretenimiento, por ejemplo, a través del iPad, ya que todos los aparatos tecnológicos de la casa estarán conectados”, añade el profesor González.

 

Según sus promotores, se trata de tecnología punta como respuesta a las demandas de una sociedad que exige nuevas propuestas para mejorar la calidad de vida de las personas mayores; sistemas inteligentes que complementen a la atención primaria para cubrir sus necesidades.

 

MOVECARE es un proyecto de tres años de duración financiado por la Unión Europea, dentro del programa Horizonte 2020. Cuenta con un presupuesto de seis millones de euros, de los que 400.000 serán destinados al grupo MAPIR. Liderado por el investigador Javier González, este grupo pertenece al departamento de Ingeniería de Sistemas Automática y al Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA). (Fuente: Universidad de Málaga)




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